La Leishmaniosis es una enfermedad grave que afecta a los perros.  Es bastante frecuente y puede presentar importantes complicaciones para la salud de nuestra mascota. Afortunadamente, hoy tiene tratamiento y prevención. Aun así, la Leishmaniosis en perros es una dolencia a la que debemos estar muy atentos, ya que la detección en un estadio precoz es fundamental. 

Si quieres conocer con detalle qué es la Leishmaniosis y cómo tratarla, te lo contamos.

Cómo se transmite la Leishmaniosis en perros

La Leishmaniosis la produce un parásito que se denomina Leishmania. Este parásito se transmite a través de una especie de mosquito denominado flebótomo.

La Leishmaniosis, además de grave, es una enfermedad bastante frecuente. Por ejemplo, si pensamos en el caso de Cataluña, los datos nos dicen que uno de cada once/doce perros padecen Leishmaniosis. Se estima que el 71% de los perros en Cataluña han tenido contacto con la Leishmania, porque les ha picado el mosquito y este les ha transmitido el parásito. La buena noticia es que no todos los perros infectados con la Leishmania acaban enfermando. 

Síntomas de Leishmaniosis en los perros

Una de las grandes complicaciones que presenta la Leishmaniosis es que puede aparecer de maneras muy diferentes y con síntomas muy variados.

Si tu perro sufre Leishmaniosis puede manifestar:

  • Lesiones oculares: conjuntivitis, queratitis, uveítis, glaucoma, etc.
  • Adelgazamiento y atrofia muscular.
  • Lesiones de las uñas y crecimiento excesivo de las mismas.
  • Pérdida del apetito o incremento del apetito con adelgazamiento.
  • Lesiones en la piel: alopecia, seborrea (caspa), úlceras, nódulos, etc.
  • Otros síntomas: vómitos y diarreas, sangrado nasal (epistaxis), fiebre, cojeras alternantes e intermitentes, síntomas neurológicos, etc.

Para obtener un diagnóstico definitivo de Leishmaniosis deben realizarse pruebas específicas. La forma más habitual es realizar una analítica de anticuerpos de Leishmania en sangre, aunque también puede detectarse en sangre por medio de una PCR.

Todas las razas de perros pueden sufrir la enfermedad, pero algunas como el Pastor Alemán y el Bóxer tienen mayor predisposición a enfermar de Leishmaniosis. También es más frecuente que se dé en machos que en hembras.

Dado que la Leishmaniosis está directamente relacionada con una mala respuesta del sistema inmunitario, esta enfermedad puede tener mayor incidencia en perros jóvenes, de entre seis meses y tres años, o perros mayores, de entre ocho y diez años de edad. 

Cómo se transmite la Leishmaniosis

La transmisión de la enfermedad se efectúa por la picadura del mosquito flebótomo, cuya máxima actividad se da en la época de calor, que acostumbra a ir desde marzo hasta septiembre u octubre, si tenemos un otoño cálido.

Además, se ha de tener en cuenta también que las horas de actividad del mosquito flebótomo van desde las ocho de la tarde hasta las seis de la mañana, siendo las de mayor incidencia entre las nueve de la noche y las doce.

Un perro que pasa las noches en el exterior puede sufrir de cien a cuatrocientas picaduras de flebótomos cada noche.

 La Leishmaniosis entre otros perros o entre perros y personas no es contagiosa, ya que tu perro no te puede transmitir enfermedad de manera directa.  

Tratamiento de la Leishmaniosis en perros

Si tu perro sufre Leishmaniosis, en tu centro veterinario le realizarán una revisión completa en la cual se podrá evaluar el estado de los diferentes órganos que podrían estar afectados por la Leishmania

A continuación, mediante análisis sanguíneos y de orina, se valorará la funcionalidad de los riñones, el hígado y la presencia de anemia u otros trastornos habituales en esta enfermedad. 

A pesar de la gravedad esta dolencia, el tratamiento de la Leishmaniosis mediante la administración de diferentes medicamentos es muy efectivo en la mayoría de los perros. Generalmente, se combina un jarabe o inyecciones que destruyen el parásito con unas pastillas que evitan que la Leishmania se reproduzca. Este tratamiento inicial va dirigido a eliminar los síntomas de la enfermedad y a curar las lesiones que haya podido producir la Leishmania en los diferentes órganos. 

También cabe la posibilidad de que si hubiese especial afectación de algún órgano se tuviese que administrar al perro un tratamiento más específico según el caso. 

Posteriormente, se continúa con un tratamiento de por vida que evitará, en la mayoría de los casos, que haya una recaída de la enfermedad. Es importante realizar controles periódicos para poder detectar de manera prematura cualquier reactivación de la Leishmaniosis.  Los chequeos consisten en la realización de análisis de sangre y de orina al perro cada tres meses durante el primer año de la enfermedad y cada 6 meses para el resto de la vida de nuestra mascota. 

Es muy importante seguir la pauta de tratamiento de manera ininterrumpida y de chequeos periódicos de la Leishmaniosis en perros, ya que dos de cada tres vuelven a recaer durante el primer año y presentan síntomas de Leishmaniosis si abandonan el tratamiento. Por esta razón es muy recomendable no interrumpir el tratamiento y realizar los controles.

El pronóstico depende de si la enfermedad está muy avanzada y de si hubiese afectación grave de los riñones. En la mayoría de los perros el pronóstico es muy favorable. Si hay afectación de los riñones el pronóstico puede presentarse más complicado. 

Prevención de la Leishmaniosis en perros

Como hemos visto, la Leishmaniosis es una enfermedad grave, con un tratamiento largo y costoso, por lo que la medicina preventiva adquiere mucha importancia en estos casos.

Hay tres puntos de actuación para prevenir la Leishmaniosis:

Evitar la picadura del mosquito 

Para evitar la picadura del mosquito flebótomo existen repelentes en forma de collar y pipetas, que también actúan contra otros parásitos como pulgas y garrapatas. 

Estos repelentes reducen significativamente el número de picaduras de mosquito, pero no las evitan al 100%, así que un perro al que se le apliquen estos métodos puede infectarse igualmente. Eso sí, con con menor probabilidad.

Detección precoz de la Leishmaniosis 

La Leishmaniosis es una enfermedad con un período de incubación muy largo. Eso quiere decir que desde el momento en que el mosquito transmite la Leishmania a tu perro, hasta que se desarrolla la enfermedad y presenta síntomas, pueden transcurrir entre tres y dieciocho meses. 

Este tiempo tan prolongado de incubación nos permite poder detectar prematuramente si un perro está infectado.  Así, podemos estar prevenidos ante la posibilidad de que pueda desarrollar la enfermedad en unas semanas o meses.

Por este motivo, anualmente, se realizan controles analíticos de Leishmaniosis y se pueden detectar muchos casos de perros que están infectados y que todavía son asíntomáticos. Esto nos permite tratar la enfermedad antes que pueda tener consecuencias graves. 

Vacunación

Después de veinte años de investigación ya disponemos de una vacuna eficaz contra la Leishmaniosis con una tasa de protección del 93 %.

Como propietarios de un perro, vacunarlo contra la Leishmaniosis es una de las medidas de responsabilidad más importantes que podemos tomar con él. 

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