Con la llegada del buen tiempo, los paseos con tu perro se alargan, los jardines florecen y los gatos disfrutan explorando el exterior. Pero entre la hierba alta y los caminos rurales, se esconden las espigas, uno de los peligros más frecuentes para perros y gatos de la primavera y el verano.
Estas pequeñas semillas de gramíneas, secas y puntiagudas, pueden parecer inofensivas, pero tienen la capacidad de penetrar en el cuerpo de tu mascota, desplazarse internamente y causar desde irritaciones leves hasta infecciones graves o incluso cirugías de urgencia. Muchas veces pasan desapercibidas hasta que ya han provocado un daño considerable.
Las espigas pueden convertirse en un problema serio para perros y gatos. En este blog te damos toda la información útil para saber qué hacer antes, durante y después:
- Qué son y por qué suponen un riesgo real.
- En qué entornos crecen y cómo evitarlos.
- Qué síntomas deberías observar.
- Cómo las diagnosticamos y extraemos en Balmesvet.
- Y qué medidas prácticas puedes tomar para proteger a tu perro o gato durante la temporada de espigas.
Sigue leyendo y prepárate para una primavera y verano más seguros para tu compañero de vida. Porque a veces, lo más pequeño puede convertirse en el mayor enemigo si no se detecta a tiempo.
¿Qué son las espigas y por qué son un peligro para perros y gatos?
Las espigas son semillas de plantas gramíneas (como el trigo, la cebada y otras hierbas silvestres) que crecen en bordes de caminos, parques, jardines y terrenos abiertos. Durante la primavera y el verano, estas semillas se secan, se desprenden fácilmente y pueden engancharse al pelaje de perros y gatos.
Desde un punto de vista médico, las espigas son consideradas cuerpos extraños altamente invasivos. Su estructura en forma de flecha las hace particularmente peligrosas, ya que una vez que entran en contacto con la piel o los orificios naturales, avanzan en una sola dirección, causando heridas e infecciones graves. No solo se adhieren fácilmente, sino que pueden migrar por los tejidos internos, generando inflamaciones profundas, abscesos, dolor severo e incluso daños en órganos vitales si no se detectan a tiempo.
Su comportamiento migratorio hace que muchas veces la espiga no sea visible externamente, y el diagnóstico pueda requerir medios avanzados como la endoscopia o pruebas de imagen. En casos más graves, su extracción puede implicar cirugía.
¿Dónde crecen las espigas y en qué zonas debes tener más cuidado?

Aunque a simple vista pueden pasar desapercibidas, las espigas están presentes en muchos de los lugares que frecuentan perros y gatos, sobre todo en primavera y verano. Son especialmente abundantes en:
- Zonas con hierba alta y seca.
- Bordes de carreteras y caminos rurales.
- Parques con césped descuidado o poco podado.
- Jardines privados y terrenos en desuso.
- Campos de cultivo abandonados o en barbecho.
¿Qué problemas pueden causar las espigas en perros y gatos?

Las espigas pueden penetrar en diferentes partes del cuerpo de tu mascota, causando irritación, infecciones, abscesos, dolor y en algunos casos, complicaciones que comprometen la salud general. A continuación, detallamos las localizaciones más frecuentes y sus signos clínicos asociados:
Orejas: es una de las localizaciones más habituales. La espiga puede alojarse en el conducto auditivo, provocando:
- Sacudidas de cabeza constantes.
- Rascado insistente del oído afectado.
- Dolor al tocar la zona.
- Inflamación, secreción y mal olor.
Si no se detecta a tiempo, puede avanzar hacia el tímpano, perforarlo y desencadenar una otitis media o interna.
Nariz: las espigas pueden introducirse mientras olfatean el suelo. Los síntomas incluyen:
- Estornudos repetidos e intensos.
- Sangrado o secreción nasal unilateral.
- Frotamiento del hocico contra el suelo.
La espiga puede migrar hacia los senos nasales, requiriendo técnicas avanzadas para su extracción, como la rinoscopia.
Ojos: el contacto directo puede provocar:
- Lagrimeo excesivo.
- Inflamación del párpado o conjuntiva.
- Parpadeo continuo (blefaroespasmo).
- Dolor ocular y secreción mucosa.
Una espiga no detectada puede causar úlceras corneales, infecciones intraoculares y pérdida parcial o total de la visión.
Piel y patas: se clavan entre los dedos, almohadillas, axilas o ingles. Los signos más comunes son:
- Cojera repentina sin causa aparente.
- Inflamación localizada.
- Lamido compulsivo de una zona.
- Presencia de fístulas o abscesos que drenan pus.
En muchos casos, la espiga no es visible porque ya ha migrado bajo la piel. La ecografía es de gran utilidad en estos casos para localizarla.
Genitales y zona perianal: en ocasiones, las espigas pueden introducirse por la vulva o el ano, provocando:
- Lamido excesivo de la zona.
- Dificultad para orinar o defecar.
- Secreciones o infecciones recurrentes.
Son localizaciones especialmente sensibles que requieren una exploración delicada y en la mayoría de casos, anestesia.
Órganos internos (casos avanzados): en situaciones graves, las espigas pueden migrar hacia estructuras internas como:
- Pulmones: causando neumonías, fiebre y dificultad respiratoria.
- Abdomen: generando lesiones en órganos, peritonitis o abscesos profundos.
- Músculos u otras cavidades: provocando infecciones generalizadas.
¿Cómo se diagnostican las espigas en el veterinario?
El diagnóstico de las espigas en perros y gatos puede parecer sencillo en algunos casos, pero su localización y el grado de migración determinan la complejidad del proceso.

1. Examen físico detallado: el primer paso es una exploración exhaustiva. Se inspecciona cuidadosamente zonas de alto riesgo como las orejas, nariz, ojos, patas, axilas, ingles y piel, en busca de signos de inflamación, secreción, dolor o presencia visible de cuerpos extraños.
2. Otoscopia y rinoscopia: cuando hay sospechas de espigas en el conducto auditivo o nasal, utilizamos otoscopios y rinoscopios que permiten visualizar en profundidad y de forma segura el canal auditivo o las cavidades nasales.
3. Diagnóstico por imagen: si existe la posibilidad de que la espiga haya migrado al interior del cuerpo (como al tórax, abdomen o tejidos blandos profundos), se recurre a pruebas de imagen:
- Radiografía digital de alta resolución para evaluar estructuras óseas y cuerpos extraños visibles.
- Ecografía abdominal y de tejidos blandos para detectar inflamaciones, abscesos o espigas incrustadas no visibles al examen externo.
- Tomografía computarizada (TAC), especialmente útil en casos complejos donde se requiere una imagen tridimensional para localizar espigas profundas o migradas a zonas poco habituales.
4. Endoscopia diagnóstica y terapéutica: en muchos casos, el uso de endoscopios permite no solo localizar con exactitud la espiga en lugares como faringe, esófago, nariz o bronquios, sino también extraerla en el mismo procedimiento, sin necesidad de recurrir a una cirugía abierta. Esta técnica mínimamente invasiva disminuye el trauma y acelera la recuperación del paciente.
En Balmesvet, combinamos la tecnología más puntera con la experiencia de nuestros especialistas veterinarios para ofrecer un abordaje completo y seguro ante este tipo de urgencias veterinarias.
¿Cómo se extraen las espigas en perros y gatos según su localización?
Dependiendo de dónde se haya alojado la espiga, se utilizan diferentes técnicas y protocolos:
- En la piel o entre los dedos: cuando la espiga es visible y superficial, puede retirarse manualmente utilizando pinzas estériles. Si ha generado un absceso, es necesario drenar la zona, realizar una limpieza quirúrgica y administrar antibióticos para evitar la diseminación de la infección.
- En los oídos: si la espiga se encuentra en el conducto auditivo, especialmente en razas con orejas largas o pelo abundante, puede alojarse en zonas profundas. Se utiliza otoscopio y pinzas otológicas especiales. Generalmente, se requiere sedación o anestesia para evitar movimientos involuntarios que puedan causar lesiones en el tímpano u oído medio.
- En la nariz: la extracción nasal se realiza mediante rinoscopia, utilizando pinzas de extracción de diseño fino y flexible. Este procedimiento se realiza bajo sedación o anestesia, ya que es una zona altamente vascularizada y sensible. La actuación precoz es clave para evitar que la espiga avance hacia los senos nasales.
- En los ojos: la presencia de una espiga en el ojo requiere una actuación inmediata del servicio de oftalmología veterinaria . Se realiza una exploración oftalmológica con material especializado y la extracción se lleva a cabo bajo anestesia local o general, dependiendo de la profundidad y el nivel de dolor.
- En órganos internos (pulmones, abdomen u otras localizaciones profundas): cuando la espiga ha migrado a zonas internas, el abordaje puede ser quirúrgico o mediante endoscopia avanzada. En estos casos, la intervención debe ser inmediata para evitar complicaciones como neumonías, peritonitis o lesiones orgánicas graves.
En Balmesvet, disponemos de quirófanos completamente equipados, sistema de endoscopia flexible y rígida, y un TAC veterinario que nos permite localizar con precisión la espiga antes de intervenir.

Cómo prevenir complicaciones por espigas en perros y gatos
La prevención es la herramienta más eficaz para evitar las consecuencias de las espigas en perros y gatos. Aunque no siempre es posible evitar completamente el contacto con estas semillas, seguir una serie de pautas puede reducir enormemente el riesgo de que se claven o migren al interior del cuerpo de tu perro o tu gato.
Evita zonas de alto riesgo: durante la primavera y el verano, procura no pasear por zonas con hierba alta, seca o vegetación sin mantener, especialmente en caminos rurales, solares abandonados o parques con césped poco cuidado.
Inspecciona a tu mascota tras cada paseo: revisa bien su cuerpo, prestando atención a zonas clave como:
- Orejas (interna y externamente).
- Nariz y alrededor de los ojos.
- Entre los dedos y almohadillas.
- Axilas e ingles.
- Zona perianal y genitales.
Cepillado frecuente: un cepillado diario ayuda a eliminar las espigas en perros y gatos antes de que puedan penetrar la piel. Además, permite detectar zonas inflamadas o molestas antes de que se agraven.
Recorte de pelo en zonas vulnerables: especialmente en perros de pelo largo o denso, se recomienda cortar el pelo en zonas como:
- Almohadillas y entre los dedos.
- Parte interna de las orejas.
- Axilas e ingles.

Uso de protecciones: en razas con orejas largas como los cockers o basset hounds, se pueden utilizar protectores de orejas durante los paseos en zonas de riesgo. Estos accesorios están diseñados para prevenir la entrada de espigas sin interferir en el bienestar ni en la audición del animal.
Mantenimiento del entorno doméstico: si tienes jardín o terraza, procura mantener la vegetación controlada, eliminando hierbas secas y desbrozando regularmente. También es importante revisar zonas comunes en comunidades o patios compartidos.
Asesoramiento y prevención: las revisiones regulares permiten detectar problemas a tiempo y evitar complicaciones. En Balmesvet te enseñamos a revisar a tu mascota y a reconocer los signos tempranos de las espigas en perros y gatos. Una detección precoz puede marcar la diferencia.
Estamos aquí para ayudarte, siempre que lo necesites. Tratamos cada caso con una visión integral, combinando experiencia veterinaria, tecnología de última generación y protocolos enfocados en el bienestar de cada paciente. Nuestro equipo veterinario está preparado para actuar con precisión ante cualquier sospecha, desde una espiga superficial hasta situaciones más complejas. Si observas algo inusual, no lo dejes pasar. Estamos disponibles las 24 horas, todos los días del año, para proteger la salud de tu perro y tu gato.