Cada año, el calor aprieta con más intensidad. Las temperaturas extremas, que antes eran puntuales, se han convertido en una constante durante los meses de primavera y verano en muchas regiones de España, incluida Barcelona. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), los últimos veranos se han situado entre los más calurosos desde que existen registros, y las olas de calor son cada vez más frecuentes, largas e intensas. Este escenario no solo afecta a las personas. Los perros y gatos, especialmente aquellos que viven en entornos urbanos o sin suficiente protección frente al calor, también están expuestos a las consecuencias del aumento de las temperaturas. Entre los riesgos más graves se encuentra el golpe de calor en perros, una urgencia veterinaria potencialmente mortal que puede desarrollarse en cuestión de minutos si no se detecta y trata a tiempo.

En Balmesvet, como hospital veterinario en Barcelona que trabaja las 24 horas los 365 días del año, somos testigos directos del aumento de casos relacionados con el calor extremo. Por eso, hemos preparado este artículo con un objetivo claro: ofrecer información útil, actualizada y basada en la evidencia científica para que puedas reconocer los signos del golpe de calor, entender por qué ocurre con más frecuencia, y tomar medidas preventivas eficaces que protejan la salud y la vida de tu perro o tu gato.

La prevención salva vidas. Y en un contexto de cambio climático, estar bien informado es el primer paso para cuidar mejor a quienes dependen de nosotros.

¿Qué es un golpe de calor en perros y gatos?

El golpe de calor en perros y gatos es una urgencia veterinaria grave que se produce cuando la temperatura corporal del perro o el gato se eleva por encima de sus límites fisiológicos y su cuerpo pierde la capacidad de autorregularse. En condiciones normales, los perros disipan el exceso de calor principalmente mediante el jadeo y, en menor medida, a través de la sudoración por las almohadillas plantares. Los gatos, por su parte, no utilizan el jadeo como mecanismo principal: eliminan calor a través de las almohadillas y mediante el lamido de su pelaje, que favorece la evaporación. Sin embargo, cuando la temperatura ambiental es demasiado alta o no hay acceso a sombra, ventilación ni agua, estos mecanismos pueden ser insuficientes, y el riesgo de sufrir un golpe de calor aumenta de forma significativa.

Desde el punto de vista médico, el golpe de calor es una forma de hipertermia no febril, es decir, un aumento anormal de la temperatura corporal causado por un fallo en la termorregulación, no por una infección. En perros y gatos, el riesgo de daño orgánico suele aumentar a partir de una temperatura corporal en torno a los 41 °C, aunque este umbral puede variar según factores como la especie, la raza, la edad, el estado físico del animal o si sufre alguna enfermedad previa. En razas braquicéfalas, perros y gatos mayores o con sobrepeso, el umbral de tolerancia al calor es considerablemente más bajo, lo que implica un riesgo mayor incluso con exposiciones más breves o temperaturas ambientales moderadas.

Cuando se produce un golpe de calor, el organismo entra en una situación crítica:

  • Los vasos sanguíneos se dilatan en un intento de liberar calor, lo que puede derivar en una bajada peligrosa de la presión arterial.
  • El cerebro puede sufrir edemas, lo que provoca desorientación, convulsiones o pérdida de conciencia.
  • El riñón y el hígado pueden verse afectados por la falta de oxigenación, y dejar de funcionar correctamente.
  • En casos graves, se produce una coagulación intravascular diseminada (CID), un proceso que provoca hemorragias y fallo multiorgánico.

El desenlace puede ser fatal si no se actúa con rapidez. Por eso, reconocer los signos tempranos y actuar de inmediato es esencial para evitar consecuencias irreversibles.

golpe de calor en perros


¿Por qué el golpe de calor en perros y gatos es más frecuente hoy?

En los últimos años, el número de golpes de calor en perros y gatos ha aumentado notablemente. Este incremento no es casual: está directamente relacionado con el contexto climático actual y con ciertos factores ambientales y de estilo de vida que nos afectan a todos.

El impacto del cambio climático

El cambio climático está generando veranos más largos, calurosos e impredecibles. Según datos recientes de la AEMET, España —y en particular ciudades como Barcelona— está experimentando un aumento progresivo en la temperatura media anual y en la frecuencia de las olas de calor. Estos fenómenos se traducen en más días con temperaturas extremas, y en noches tropicales en las que los animales no logran recuperar una temperatura corporal adecuada.

Los perros y gatos, al igual que las personas, están sufriendo las consecuencias de este calentamiento global. Pero a diferencia de nosotros, no pueden verbalizar su malestar, ni tomar decisiones por sí mismos para protegerse del calor.

Entornos urbanos más hostiles

Barcelona, como muchas ciudades mediterráneas, presenta lo que se conoce como “efecto isla de calor”, un fenómeno urbano en el que la acumulación de asfalto, hormigón y edificios retiene el calor, haciendo que la temperatura en la ciudad sea significativamente más alta que en las zonas rurales. Las aceras queman, las zonas verdes escasean y el aire circula con dificultad.

Además, muchas mascotas viven en pisos sin una buena ventilación o se quedan en terrazas, balcones o vehículos sin supervisión, aumentando el riesgo de sufrir un golpe de calor, incluso sin exposición directa al sol.

Rutinas poco adaptadas al calor

Por otro lado, nuestros hábitos también influyen. Pasear a los perros a media mañana o por la tarde, cuando el suelo está muy caliente, o llevarlos a hacer ejercicio intenso en días calurosos, son prácticas que aumentan peligrosamente el riesgo. En el caso de los gatos, el problema suele estar en la falta de zonas frescas dentro del hogar, sobre todo si se trata de pisos soleados sin buena ventilación.

En este contexto, prevenir un golpe de calor en perros no es solo cuestión de sentido común, sino de adaptación consciente a una nueva realidad climática.

perro

Factores de riesgo en perros y gatos

No todos los perros y gatos responden igual ante el calor. Algunos perros y gatos son mucho más vulnerables a sufrir un golpe de calor debido a características físicas, de salud o a su entorno. Identificar estos factores de riesgo es clave para prevenir situaciones críticas durante los meses más calurosos.

Perros: razas, edad y condiciones físicas

Los perros son especialmente sensibles al calor debido a su sistema de termorregulación limitado. A diferencia de los humanos, no sudan por la piel: disipan el exceso de calor principalmente mediante el jadeo, y en menor medida, a través de la sudoración por las almohadillas plantares. Este sistema es mucho menos eficiente, especialmente cuando la humedad ambiental es alta o el perro tiene alguna condición que lo predispone a una mala ventilación del aire.

Factores de riesgo más importantes en perros:

  • Razas braquicéfalas (como el bulldog francés, bulldog inglés, carlino/pug, bóxer, shih tzu, pekinés o boston terrier): su morfología con hocico corto, narinas estrechas y paladar alargado dificulta significativamente la entrada y salida de aire. Esto limita su capacidad de enfriarse al jadear y los convierte en las razas más propensas a sufrir un golpe de calor, incluso con exposiciones breves y temperaturas moderadas.
  • Cachorros y perros mayores: los más jóvenes aún no han desarrollado del todo sus mecanismos de regulación térmica, y los más mayores suelen tener una menor eficiencia metabólica, enfermedades asociadas o menor capacidad para adaptarse a cambios térmicos bruscos.
  • Perros con sobrepeso u obesidad: el exceso de grasa corporal actúa como aislante, impidiendo la correcta disipación del calor. Además, suelen presentar menor tolerancia al ejercicio y una mayor carga para el sistema cardiovascular.
  • Perros con enfermedades cardíacas, respiratorias o neurológicas: su organismo ya se encuentra comprometido, por lo que el esfuerzo adicional que implica compensar una subida de temperatura puede sobrepasar sus límites, provocando un colapso.
  • Pelaje denso o largo: razas como el golden retriever, husky siberiano, pastor alemán o chow chow tienen un pelaje que, si no está bien cuidado, puede retener el calor y dificultar la ventilación natural. El subpelo denso puede actuar como aislante tanto del frío como del calor.
  • Perros con ansiedad, alta excitabilidad o muy activos físicamente: tienden a sobrecalentarse con mayor rapidez, ya que jadean más, se agitan más fácilmente y a menudo no se detienen a descansar aunque lo necesiten.

En todos estos casos, la prevención es esencial. Identificar si tu perro pertenece a un grupo de riesgo permite anticiparse y adaptar su entorno y rutinas para protegerlo del calor.

Golpes de calor en gatos: también están en riesgo

Aunque los golpes de calor en gatos son menos frecuentes que en perros, su detección suele ser más difícil porque los síntomas pueden pasar desapercibidos hasta que la situación es grave. Los gatos, por su naturaleza, tienden a ocultar el malestar, lo que retrasa muchas veces la reacción del tutor.

Además, a diferencia de los perros, los gatos no jadean de forma habitual. Si un gato empieza a jadear con la boca abierta, especialmente si no ha hecho ejercicio intenso o está en reposo, es un signo de alerta importante que puede indicar un problema grave como un golpe de calor, dificultad respiratoria o estrés extremo.

gato

¿Cómo se termorregulan los gatos?

Los gatos no utilizan el jadeo como mecanismo principal para regular su temperatura corporal. En su lugar:

  • Eliminan calor a través de las almohadillas plantares (en las patas) mediante la sudoración.
  • Se lamen el cuerpo para humedecer el pelo: al evaporarse la saliva, se produce una ligera pérdida de calor (similar al sudor en humanos).
  • Buscan activamente zonas frescas y con sombra, y reducen su actividad durante las horas más calurosas.

Esto significa que los gatos tienen menos recursos fisiológicos para bajar su temperatura corporal en comparación con los perros, por lo que cuando el entorno es caluroso y no pueden acceder a un lugar fresco, corren un riesgo real de sufrir un golpe de calor.

Factores de riesgo en gatos:

  • Gatos de edad avanzada o con enfermedades crónicas (renales, cardíacas, respiratorias).
  • Razas braquicéfalas como el persa, el exótico de pelo corto, el himalayo o el british shorthair presentan una morfología facial con morro chato, orificios nasales estrechos y vía aérea reducida que dificultan una correcta respiración y termorregulación.
  • Razas de pelo largo, como el maine coon, el persa, el bosque de noruega o el himalayo, especialmente si el pelaje no se mantiene bien cuidado.
  • Gatos obesos o con movilidad reducida.
  • Exposición prolongada al sol, especialmente en balcones, terrazas cerradas o ventanas sin sombra.
  • Falta de acceso a agua fresca o espacios ventilados.

¿Qué entornos favorecen el golpe de calor en perros?

Además de los factores individuales propios de cada paciente canino o felino, el entorno en el que se encuentra juega un papel fundamental en el riesgo de sufrir un golpe de calor. Hay ciertas situaciones cotidianas que, aunque a veces pasan desapercibidas, pueden poner en peligro la vida de tu perro o gato en cuestión de minutos, especialmente durante los meses más calurosos.

Dejar al perro o gato en un coche cerrado

Uno de los escenarios más peligrosos. Incluso con las ventanillas ligeramente bajadas, la temperatura dentro de un coche puede superar los 50 °C en menos de 10 minutos durante un día caluroso. El riesgo no depende únicamente de que haya sol directo: la temperatura ambiente es suficiente para provocar un golpe de calor si se queda encerrado, aunque sea por poco tiempo.

Nunca dejes a tu  compañero canino o felino solo en el coche, ni siquiera un par de minutos.

golpe de calor perros

Permanecer en habitaciones mal ventiladas o con sol directo

Los hogares también pueden convertirse en trampas térmicas. Áticos, balcones acristalados, galerías cerradas o habitaciones sin ventilación pueden alcanzar temperaturas peligrosas, sobre todo si el perro o el gato no tiene acceso a sombra, agua fresca o un lugar donde resguardarse.

En gatos, este tipo de entorno suele ser una causa frecuente de golpe de calor, ya que pasan más horas solos y suelen ocultarse, lo que retrasa la detección de los síntomas.

Ejercicio físico en horas de máximo calor

En el caso de los perros, sacar a pasear o realizar actividad física entre las 11 h y las 19 h durante los meses de calor representa un riesgo muy alto. El asfalto puede alcanzar temperaturas que queman las almohadillas, y el ejercicio genera un aumento de la temperatura corporal que no puede ser compensado eficazmente mediante el jadeo en condiciones extremas.

Lo ideal es pasear a primera hora de la mañana o al atardecer, en zonas con sombra y suelo fresco.

Permanecer en transportines o espacios confinados

Situaciones como viajes, visitas al veterinario, o estancias prolongadas en transportines, jaulas o mochilas de transporte sin ventilación adecuada también suponen un riesgo elevado. El espacio reducido, el estrés y la falta de circulación de aire pueden provocar una rápida elevación de la temperatura corporal, especialmente en gatos.

Asegúrate de que los transportines estén bien ventilados, evita exponerlos al sol y no los uses como lugar de descanso prolongado.

Un entorno mal acondicionado, sin sombra, ventilación ni acceso a agua, puede ser tan peligroso como una exposición directa al sol. Adaptar el espacio y las rutinas al calor no es una opción: es una medida esencial de prevención.

Signos de golpe de calor: cómo reconocerlos a tiempo

Uno de los aspectos más críticos en un golpe de calor es su progresión rápida y silenciosa. El tutor debe saber reconocer los primeros signos antes de que el daño sea irreversible. En cuestión de minutos, tu perro o tu gato puede pasar de un leve malestar a un colapso orgánico si no se actúa. Por eso es tan importante conocer cómo se manifiesta este problema en perros y gatos, y entender que los signos no siempre son evidentes al principio.

perro sufre golpe de calor

Signos de golpe de calor en perros

Los perros, al tener un sistema de termorregulación basado principalmente en el jadeo, tienden a manifestar de forma más evidente los primeros síntomas:

  • Jadeo intenso y acelerado, incluso en reposo o sin haber hecho ejercicio.
  • Lengua muy roja o azulada, con encías congestionadas.
  • Debilidad o tambaleo, con dificultad para mantenerse en pie.
  • Salivación excesiva y espesa.
  • Vómitos o diarrea, en ocasiones con sangre.
  • Estado de confusión o mirada perdida, que puede progresar a convulsiones o colapso.
  • Ritmo cardíaco acelerado (taquicardia).
  • Temperatura corporal por encima de los 40–41 °C.

El golpe de calor puede parecer, en sus primeras fases, un simple cansancio o deshidratación, pero si no se enfría al perro de forma controlada y no se acude al veterinario, puede derivar rápidamente en fallo multiorgánico.


Signos de golpe de calor en gatos

Los gatos no manifiestan de forma tan evidente los signos, y además tienden a ocultar su malestar, lo que retrasa el diagnóstico. El tutor debe estar muy atento a los siguientes cambios:

  • Jadeo o respiración con la boca abierta, algo completamente anormal en gatos.
  • Letargo o disminución de la respuesta a estímulos.
  • Lengua o encías rojas intensas, o incluso azuladas en fases avanzadas.
  • Vómitos, babeo o rechazo del alimento.
  • Tambaleo, debilidad muscular o postura encorvada.
  • Maullidos excesivos o comportamiento alterado, en gatos que normalmente son tranquilos.

En ambos casos, si presenta uno o varios de estos síntomas, es esencial actuar con rapidez. El golpe de calor no mejora con el tiempo: empeora. Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores serán las probabilidades de recuperación sin secuelas.


¿Qué hacer si sospechas de un golpe de calor en perros y gatos?

Ante la sospecha de golpe de calor, es vital actuar con rapidez pero con conocimiento. Muchos errores bienintencionados pueden empeorar la situación.

Primeros auxilios en casa (antes de acudir al veterinario):

  • Llévalo a un lugar fresco y con sombra, idealmente con corriente de aire.
  • Usa un ventilador o aire acondicionado si está disponible.
  • Ofrece agua, pero solo si el perro o el gato está consciente y puede beber por sí mismo.
  • Mide su temperatura rectal si tienes un termómetro: si está por encima de los 40–41 °C, la urgencia es máxima.
  • Contacta inmediatamente con el veterinario: no esperes a que «mejore por sí solo».
  • Humedece su cuerpo con agua fresca (nunca fría), centrándote en el tórax.

golpe de calor en perros

El tórax alberga los dos órganos clave para la supervivencia: el corazón y los pulmones

Corazón

  • En un golpe de calor, el sistema cardiovascular está al límite.
  • El corazón necesita mantener un flujo sanguíneo adecuado para oxigenar los tejidos y eliminar el calor corporal.
  • Enfriar la zona torácica ayuda a reducir la temperatura de la sangre que pasa cerca del corazón, favoreciendo una respuesta más eficaz del organismo.

Pulmones

  • Son esenciales para el intercambio de oxígeno.
  • En situaciones de hipertermia, los tejidos necesitan más oxígeno, pero la eficiencia respiratoria puede verse comprometida.
  • Disminuir la temperatura del tórax ayuda a preservar la función pulmonar y evita un colapso respiratorio.

Lo que no debes hacer

  • Aplicar frío en patas o zonas periféricas puede ser ineficaz o incluso contraproducente si no se acompaña de medidas centradas en el eje torácico.
  • No uses hielo ni agua helada: puede provocar vasoconstricción y dificultar la pérdida de calor.
  • No lo sumerjas en agua.
  • No cubras su cuerpo con toallas húmedas: esto puede atrapar el calor.
  • No le administres medicamentos sin indicación profesional.
  • No se debe aplicar alcohol de uso tópico, aunque pueda parecer útil por su efecto refrescante inmediato, puede empeorar la situación al provocar vasoconstricción y generar una falsa sensación de enfriamiento.
  • No retrases la atención veterinaria pensando que «ya se está recuperando».

En Balmesvet tratamos los golpes de calor como urgencias vitales. Nuestro equipo está preparado para estabilizar al paciente, aplicar fluidoterapia, controlar posibles daños a órganos y monitorizar su evolución las 24 horas.

¡Recuerda!

  • Enfriar el tórax es más efectivo que enfriar las patas, porque ayuda a bajar la temperatura del cuerpo más rápido, sin provocar una vasoconstricción periférica excesiva. Además, actúa directamente sobre la circulación central, lo cual resulta clave en pacientes que se encuentran en shock térmico.
  • Humedece con agua fresca la región torácica (pecho, costados y parte superior del abdomen) y combínalo con corriente de aire para potenciar el efecto de enfriamiento por evaporación.

perro mojado

Prevención: cómo proteger a tu perro o gato del calor

La prevención es la herramienta más poderosa frente al golpe de calor. Si bien el tratamiento debe ser rápido y profesional, evitar que ocurra es la forma más efectiva de proteger a tu compañero.

Consejos clave para perros

  • Evita paseos en las horas centrales del día. Opta por salir temprano o al anochecer.
  • Verifica la temperatura del suelo con el dorso de la mano: si quema, no es seguro.
  • Proporciona agua fresca siempre disponible, también durante los paseos.
  • Limita el ejercicio físico en días calurosos.
  • Ofrece zonas con sombra y ventilación en casa y en exteriores.
  • Utiliza colchonetas refrigerantes o paños húmedos en zonas clave (abdomen, almohadillas).
  • En razas de pelo largo, realiza cortes estratégicos (sin rapar).
  • Nunca lo dejes en un coche cerrado, ni siquiera unos minutos.

Consejos clave para gatos

  • Asegúrate de que puedan acceder a zonas frescas y sombreadas dentro del hogar.
  • Evita que queden atrapados en balcones cerrados, buhardillas o habitaciones sin ventilación.
  • Ofrece agua en distintos puntos de la casa, y prueba con fuentes para estimular la hidratación.
  • Puedes congelar pequeñas botellas de agua y dejarlas envueltas en una toalla para refrescar zonas.
  • Cepíllalo regularmente si tiene el pelo largo o espeso.
  • Reduce la actividad física en horas de más calor.

El papel del tutor en el contexto del cambio climático

El aumento de las temperaturas no es una tendencia pasajera: es una realidad que está cambiando nuestros veranos y, con ello, las necesidades de los perros y los gatos que viven con nosotros.

El cambio climático ha provocado:

  • Veranos más largos y calurosos.
  • Olas de calor más frecuentes e intensas.
  • Mayor dificultad para encontrar entornos naturales frescos en zonas urbanas.
  • Aumento de enfermedades emergentes relacionadas con el calor (golpes de calor, deshidratación, infecciones por parásitos, etc.).

Como tutores responsables, debemos anticiparnos y adaptar nuestros hábitos. No basta con cambiar la hora del paseo: hay que revisar los espacios del hogar, adaptar las rutinas, revisar la dieta e incluso considerar visitas preventivas al veterinario antes del verano en pacientes vulnerables.

Proteger a nuestros compañeros de vida del calor también es una forma de asumir nuestra responsabilidad en un mundo que cambia. El bienestar animal también es una cuestión ambiental.

perro con calor

Prevenir es proteger

Los golpes de calor son un enemigo silencioso, pero conocido y previsible. La diferencia entre un susto y una tragedia muchas veces está en la información que manejamos como tutores.

Recuerda:

  • Aprende a reconocer los signos de alarma.
  • Adapta tu hogar y tus rutinas al calor.
  • Consulta con tu veterinario si tu perro o gato pertenece a un grupo de riesgo.
  • Actúa con rapidez ante cualquier sospecha.
    En caso de duda, nunca esperes: consulta.

En Balmesvet trabajamos para acompañarte todo el año, también en verano. Con información, prevención y atención temprana, podemos proteger juntos la salud y la vida de tu perro y tu gato.

Balmesvet: contigo, todo el año

En Balmesvet Hospital Veterinari, nos tomamos muy en serio la prevención. Atendemos urgencias veterinarias las 24 horas del día, los 365 días del año, y sabemos que en verano, el riesgo de golpe de calor se multiplica.

Contamos con:

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931 173 173
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