El invierno en Barcelona no suele traer nevadas intensas, pero sí días fríos, humedad, cambios bruscos de temperatura y menos horas de luz. Todo ello puede alterar el bienestar de tu perro o tu gato, especialmente si es mayor, tiene alguna enfermedad crónica o es más sensible al frío de lo habitual. En esta primera parte de la guía de cuidados invernales para perros y gatos te ayudamos a entender cómo les afecta realmente esta estación y qué puedes hacer en casa para proteger su salud física.

 

Cómo afecta el invierno a perros y gatos 

El invierno no impacta por igual a todos las mascotas. El frío, la humedad y los cambios bruscos de temperatura pueden alterar la comodidad y la salud de perros y gatos, especialmente en aquellos con mayor sensibilidad o con enfermedades previas. Reconocer cómo responde cada individuo a esta estación es fundamental para prevenir molestias, evitar riesgos y adaptar los cuidados de forma adecuada. Desde identificar las señales de frío hasta entender qué factores aumentan su vulnerabilidad, este apartado te ayudará a valorar si tu compañero necesita más protección durante los meses fríos.

Señales de frío en perros y gatos

Algunas señales habituales son:

  • Temblores o rigidez.
  • Movimientos más lentos al levantarse.
  • Búsqueda de zonas cálidas o elevadas.
  • Rechazo a caminar o salir.
  • Mucosas más pálidas.
  • Sueño excesivo o apatía.
  • Posturas encogidas o el cuerpo hecho “bolita”.
  • Orejas y extremidades frías al tacto.
  • Respiración más superficial o rápida por incomodidad.
  • Menor interacción o preferencia por quedarse quieto.
  • Lamidos repetidos en extremidades por sensación de molestia.
  • Tensión muscular visible en cuello, lomo o patas.
  • Caminar con patas rígidas o levantarlas del suelo por el frío.

Factores que influyen en la sensibilidad al frío

La tolerancia al frío varía mucho entre individuos. Algunas mascotas disfrutan de temperaturas frescas, mientras que otros necesitan más protección. Los factores que determinan esta sensibilidad incluyen:

  • Edad: cachorros y mascotas mayores regulan peor la temperatura corporal.
  • Tipo de manto: perros y gatos de pelo corto, fino o sin subcapa pierden calor con rapidez.
  • Tamaño y condición corporal: mascotas pequeñas, delgadas o con poca masa muscular se enfrían antes.
  • Salud general: enfermedades cardíacas, respiratorias, renales, endocrinas o articulares, entre otras, aumentan el riesgo de problemas relacionados con el frío.
  • Conformación física: los braquicéfalos pueden tener más dificultad para adaptarse a cambios térmicos.
  • Estilo de vida: gatos indoor y perros muy sedentarios suelen ser más sensibles a temperaturas bajas.

     


Salud invernal en perros y gatos: riesgos, síntomas y cuándo consultar

Problemas frecuentes en días fríos 

El frío y la humedad pueden favorecer:

  • Hipotermia en mascotas sensibles.
  • Enfriamientos con apatía, tos o malestar.
  • Molestias respiratorias, sobre todo en braquicéfalos.
  • Lesiones o grietas en almohadillas.

Aunque no es habitual en Barcelona, pueden aparecer casos leves de congelación en zonas húmedas.

Enfermedades que empeoran con el frío

El invierno puede agravar:

  • Artrosis y rigidez matinal.
  • Enfermedades cardíacas y respiratorias.
  • Enfermedad renal crónica.
  • Problemas endocrinos como hipotiroidismo o diabetes.

Cojeras, intolerancia al ejercicio, tos, apatía o pérdida de apetito son señales para consultar.

Por qué conviene una revisión veterinaria en invierno

Estas revisiones ayudan a:

  • Ajustar medicación en pacientes con dolor articular.
  • Vigilar el peso y la condición corporal.
  • Detectar problemas respiratorios y cardíacos antes de que avancen.
  • Controlar analíticas en pacientes mayores.

Alimentación en invierno: ajustes, hidratación y control del peso

Cuándo aumentar o no la ración diaria

Las necesidades energéticas de un perro o un gato en invierno dependen sobre todo de su nivel de actividad y del entorno térmico, no del frío en sí. La literatura en nutrición veterinaria señala:

  • Las mascotas que viven en interior mantienen una temperatura estable y, en general, no necesitan más calorías. De hecho, la reducción de actividad en invierno puede favorecer el sobrepeso si no se controla la ración.
  • Perros con actividad intensa o vida exterior parcial sí pueden requerir una dieta más energética. Es el caso de perros deportistas, de montaña o que realizan ejercicio prolongado en frío, ya que el gasto calórico aumenta cuando el perro o el gato debe mantener su temperatura corporal en ambientes fríos.
  • El cambio de dieta o aumento de ración solo debe hacerse bajo supervisión veterinaria, ajustando el aporte energético para evitar diarreas o subidas de peso no deseadas.

Cambios habituales en gatos indoor en invierno

Muchos gatos indoor experimentan cambios estacionales:

  • Duermen más por la disminución de horas de luz.
  • Disminuyen la actividad física, lo que reduce el gasto energético.
  • Tienden a ganar peso, especialmente si tienen acceso libre al alimento.
  • La reducción de ejercicio interno también puede favorecer ansiedad o frustración, aumentando la ingesta como mecanismo compensatorio.

Por todo ello, el invierno es un momento ideal para revisar la ración, fomentar el juego y usar comederos interactivos que moderen la ingesta.

Recomendaciones nutricionales en esta época

  • Ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA): útiles en mascotas con artrosis gracias a su efecto antiinflamatorio. 
  • Control estricto del peso en mascotas mayores: el exceso de grasa corporal se asocia con más dolor articular, intolerancia al frío y aumento del riesgo de enfermedad metabólica.
  • Condroprotectores: glucosamina, condroitina, MSM o colágeno hidrolizado pueden ayudar, especialmente en artrosis. La evidencia es variable pero respaldada por guías clínicas para el manejo del dolor crónico en perros y gatos.
  • Raciones fraccionadas: dividir la comida en varias tomas puede ayudar a estabilizar energía y mejorar la saciedad en mascotas menos activas.

Cómo asegurar una buena hidratación en días fríos 

La hidratación es clave todo el año. En invierno, la humedad ambiental suele ser menor debido a la calefacción, lo que aumenta el riesgo de deshidratación leve, especialmente en gatos.

Recomendaciones:

  • Cambiar el agua varias veces al día para mantenerla fresca y apetecible.
  • Evitar el agua muy fría, ya que algunos perros y gatos rechazan beber si la temperatura es demasiado baja.
  • Utilizar fuentes para gatos: aumentan de forma demostrada la ingesta hídrica.
  • Incorporar humedad a la dieta: alternar ración húmeda o añadir agua tibia al alimento. Esto mejora la palatabilidad y ayuda a prevenir problemas urinarios, especialmente en gatos.
  • Múltiples puntos de agua, especialmente en hogares multicat.

Nutrición y articulaciones en mascotas con artrosis  

El invierno es especialmente delicado para perros y gatos con dolor articular.

  • Una buena condición corporal es el factor más importante para reducir el dolor de artrosis. La pérdida de solo un 6-8 % del peso corporal puede mejorar significativamente la movilidad.
  • EPA y DHA (omega-3 de cadena larga) tienen efecto antiinflamatorio demostrado y ayudan a disminuir la degradación del cartílago.
  • Glucosamina y condroitina pueden contribuir a mantener la elasticidad del cartílago y reducir la inflamación articular.
  • Dietas específicas para articulaciones: algunas incluyen colágeno hidrolizado, cúrcuma, ácidos grasos y antioxidantes que han demostrado mejorar la movilidad en estudios controlados.
  • Revisión veterinaria periódica para ajustar suplementación, analgésicos o fisioterapia según la evolución del paciente.

     


Higiene y cuidado del pelaje del perro en invierno

Durante el invierno, la piel y el manto de los perros pueden verse afectados por el frío, la humedad, el viento y los cambios de temperatura entre interiores calefactados y exteriores fríos. Un cuidado adecuado ayuda a mantener la barrera cutánea en buen estado, reduce irritaciones y mejora la capacidad del pelaje para proteger del frío.

Baños seguros en meses fríos 

El baño puede realizarse en invierno sin problema siempre que se tomen ciertas precauciones, ya que la piel es más propensa a la sequedad por la calefacción y por la menor humedad ambiental.

Recomendaciones:

  • Reducir la frecuencia si no es imprescindible.
  • Usar agua templada para evitar cambios bruscos de temperatura que predisponen a enfriamientos.
  • Secar completamente antes de salir, con toalla y, si es necesario, secador a temperatura moderada. Un secado correcto previene resfriados y dermatitis por humedad.
  • Emplear productos adecuados para la piel, preferiblemente champús dermatológicos con pH adaptado al perro o gato. Evitar champús muy perfumados o productos humanos, ya que pueden irritar la piel.

La piel del perro tiene un pH más alto que la humana y una capa lipídica más fina. Estudios en Veterinary Dermatology muestran que la elección del champú y la frecuencia del baño influyen directamente en la función barrera, la hidratación y la microbiota cutánea.

Cepillado: clave para mantener el aislamiento térmico

El cepillado no es solo una cuestión estética. Es una herramienta clave para conservar el aislamiento natural del pelaje, mejorar la salud cutánea y reducir problemas frecuentes en invierno.

El cepillado regular:

  • Mantiene la función aislante del manto al eliminar pelo muerto y permitir que el aire quede atrapado entre las capas.
  • Evita nudos que reducen la protección y favorecen la acumulación de humedad, lo que puede causar dermatitis o mal olor.
  • Ayuda a controlar la salud cutánea detectando a tiempo irritaciones, zonas sin pelo, caspa o parásitos.
  • Favorece la microcirculación al estimular la piel según estudios de manejo del manto publicados.

Los perros con manto doble dependen del aire atrapado entre la capa exterior y el subpelo para mantener la temperatura. Cuando hay nudos o humedad, esta función disminuye significativamente.

Protección de las almohadillas en invierno

Las almohadillas son la principal superficie de contacto con el frío, la sal de las aceras, el hielo o materiales abrasivos. Su cuidado evita lesiones dolorosas y problemas de movilidad.

En esta época pueden aparecer:

  • Grietas.
  • Irritaciones por sal, hielo o humedad.
  • Sequedad importante en días fríos y de viento.

Recomendaciones:

  • Recortar el pelo entre los dedos para evitar la formación de bolas de hielo o acumulación de humedad.
  • Usar ceras protectoras o botines cuando sea necesario, especialmente en perros de manto corto o en rutas donde se utilice sal.
  • Lavar y secar bien las patas después del paseo para retirar restos de sal y agentes irritantes.

El contacto repetido con sal o hielo altera el estrato córneo y produce microfisuras, descritas en literatura dermatológica y en guías clínicas. La prevención con ceras o botines reduce riesgo de dermatitis de contacto.

Limpieza después de los paseos

La humedad y el barro pueden provocar irritaciones si no se retiran adecuadamente, sobre todo en zonas donde el pelo es más fino o en pliegues cutáneos.

Es recomendable secar:

  • Patas.
  • Barriga.
  • Zona perianal.
  • Espacios interdigitales.

Esto ayuda a prevenir dermatitis por humedad, proliferación de levaduras (Malassezia) y mal olor.

 

Higiene y cuidado del pelaje en gatos con acceso al exterior

Los gatos que salen al exterior están más expuestos a humedad, lluvia, vegetación, cambios bruscos de temperatura y contaminación urbana. Estos factores pueden afectar a su piel y a su pelaje, y aumentar el riesgo de irritaciones, dermatitis y pequeños traumatismos. Revisar su estado con regularidad es una forma sencilla y eficaz de detectar problemas a tiempo y mantener su bienestar durante el invierno.

Qué revisar en gatos con acceso al exterior

Zona ventral: la región más expuesta a humedad y suciedad

La zona ventral (abdomen, ingles y parte baja del tórax) es la primera en entrar en contacto con superficies frías, mojadas o sucias cuando el gato se agacha, se esconde bajo coches o se desplaza entre la vegetación. La humedad retenida y la suciedad pueden alterar la barrera cutánea.

Revisar:
  • Humedad o restos de agua.
  • Pelo apelmazado o sucio.
  • Enrojecimiento o irritación.
  • Pequeñas heridas por roce con vegetación.

Cola: acumulación de sebo, parásitos y pequeños traumatismos

La cola, especialmente su base, es una región de alta exposición ambiental. Puede acumular suciedad o sebo y es un área habitual de presencia de pulgas.

Revisar:
  • Exceso de sebo en la base de la cola (cola grasosa felina).
  • Arañazos o heridas superficiales.
  • Puntos negros (heces de pulga).
  • Pelo húmedo o apelmazado.

Patas: riesgo de grietas, barro y agentes irritantes

Las almohadillas de los gatos que salen al exterior están expuestas a superficies frías, irregularidades del terreno, barro, pequeñas piedras, espinas y sal de aceras. Además, la piel interdigital del gato es fina y sensible.

Revisar:
  • Grietas o sequedad en almohadillas.
  • Barro o suciedad entre los dedos.
  • Humedad retenida tras lluvia o rocío.
  • Pinchos, espinas u objetos pequeños incrustados.
  • Cojeras leves o sensibilidad al tacto.

Estado general del pelaje del gato: indicador directo de salud 

El pelaje del gato actúa como barrera térmica y es un reflejo importante de su estado de salud. Un pelaje sucio, húmedo o apelmazado pierde capacidad aislante y aumenta la pérdida de calor.

Revisar:
  • Brillo y textura del pelo.
  • Caspa o descamación.
  • Nudos o zonas endurecidas por barro.
  • Pérdida de pelo localizada.
  • Pelaje húmedo tras lluvia o vegetación densa.

Alteraciones en el pelaje pueden ser los primeros signos de enfermedad dermatológica, estrés o patologías internas. Además, estudios sobre termorregulación felina señalan que un pelaje húmedo duplica la pérdida de calor corporal.

Cuándo consultar y cómo puede ayudarte Balmesvet 

En esta primera parte hemos visto cómo el frío, la alimentación y el estado de la piel influyen en la salud de tu perro o tu gato durante el invierno. Detectar a tiempo los cambios en su comportamiento, vigilar su hidratación, adaptar la ración y cuidar la piel y el pelaje son pasos esenciales para mantener su bienestar en esta época del año.

Si tienes dudas sobre su peso, notas molestias articulares, cambios en el manto o cualquier signo que te preocupe, en Balmesvet contamos con medicina interna, dermatología, traumatología y diagnóstico avanzado para valorar su estado de salud con precisión. Nuestro equipo trabaja siempre con un enfoque Fear Free y Cat Friendly para que las revisiones sean lo más tranquilas y respetuosas posible.

En la segunda parte de esta guía invernal nos centraremos en desparasitación, vacunas, bienestar emocional, enriquecimiento y seguridad dentro y fuera de casa.


Si quieres revisar la salud de tu perro o tu gato antes de los meses más fríos, puedes pedir cita en Balmesvet cuando lo necesites. 

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