Los accidentes y las urgencias médicas pueden ocurrir en cualquier momento. Saber cómo actuar en los primeros minutos puede marcar una diferencia importante en la evolución clínica de un perro, siempre que se haga con criterio, calma y sin improvisaciones.

Los primeros auxilios en perros no sustituyen la atención veterinaria, pero sí permiten ganar tiempo, reducir el dolor, evitar complicaciones y aumentar las posibilidades de recuperación mientras se traslada al paciente a un centro veterinario.

En esta guía completa te explicamos qué son los primeros auxilios, cómo actuar paso a paso, qué hacer ante las urgencias más frecuentes, qué errores evitar y cuándo acudir de inmediato al hospital veterinario, con una base veterinaria rigurosa y un enfoque respetuoso con el bienestar físico y emocional del perro.

Primeros auxilios en perros: qué son y cuándo pueden ayudar

Los primeros auxilios veterinarios son el conjunto de medidas inmediatas y temporales que pueden aplicarse a un perro tras un accidente o ante una urgencia médica antes de recibir atención veterinaria profesional.

Sus objetivos principales son:

  • Preservar la vida.
  • Evitar que la lesión o enfermedad empeore.
  • Reducir el dolor y el estrés.
  • Facilitar un traslado seguro al hospital veterinario.

Es fundamental entender que los primeros auxilios no son un tratamiento. Una actuación incorrecta o precipitada puede agravar el estado del paciente, por lo que saber qué hacer y qué no hacer es clave para actuar con responsabilidad.

Principios básicos antes de actuar ante una urgencia veterinaria

Ante una urgencia, la forma de actuar en los primeros minutos influye de manera decisiva en la evolución del perro. Antes de intervenir, es importante detenerse unos segundos, valorar la situación y priorizar la seguridad.

Los primeros auxilios deben centrarse en proteger la vida y evitar daños adicionales, no en resolver la urgencia en casa.

Seguridad ante todo: protege al perro y a ti

Antes de intervenir, valora siempre el entorno y tu propia seguridad:

  • Retira al perro de la fuente de peligro únicamente si hacerlo no supone un riesgo añadido, como tráfico, fuego, agua, cables eléctricos o caídas.
  • Ten en cuenta que el dolor, el miedo y la desorientación pueden provocar reacciones defensivas inesperadas, incluso en perros habitualmente tranquilos.
  • Evita mordeduras manteniendo una distancia prudente del hocico y utilizando una toalla o manta como barrera si es necesario.
  • No fuerces maniobras ni sujeciones si el perro se agita de forma intensa, ya que esto puede empeorar lesiones internas o provocar accidentes.
  • Prioriza siempre la seguridad de la persona que ayuda. Un tutor lesionado no puede asistir correctamente al perro.

Actuar con calma y seguridad reduce errores y facilita una mejor intervención posterior.

Evaluación rápida en urgencias: ABC veterinario en perros

La evaluación ABC es una herramienta básica en urgencias veterinarias que permite identificar rápidamente situaciones potencialmente mortales.

A – Vía aérea en perros (qué comprobar)

  • Comprueba si el perro respira y si la vía aérea parece libre.
  • Observa si hay objetos visibles, sangre o espuma excesiva.
  • No introduzcas los dedos en la boca a ciegas, ya que puedes provocar una mordedura o empujar un cuerpo extraño hacia el interior.

B – Respiración en perros (señales de alarma)

  • Observa si respira con normalidad o si presenta respiración rápida, forzada o con ruidos anormales.
  • Valora el movimiento del tórax y el abdomen.
  • Observa el color de las encías. Encías pálidas, azuladas o muy oscuras indican una urgencia grave.

C – Circulación en perros (pulso y mucosas)

  • Comprueba si hay pulso, especialmente en la cara interna del muslo.
  • Valora el color de las mucosas.
  • Detecta hemorragias visibles y su intensidad.

Si no puedes valorar alguno de estos puntos con seguridad o detectas alteraciones importantes, no intentes forzarlo y traslada al perro a un hospital veterinario lo antes posible.

Cómo reconocer una urgencia veterinaria en perros: señales clave

Debes considerar una urgencia veterinaria inmediata si observas:

  • Dificultad respiratoria o respiración con esfuerzo.
  • Colapso, debilidad extrema o incapacidad para mantenerse en pie.
  • Sangrado abundante o que no cede con presión.
  • Dolor intenso, vocalizaciones persistentes o postura encorvada.
  • Convulsiones.
  • Pérdida de conciencia o desorientación severa.
  • Abdomen distendido o doloroso.
  • Sospecha de intoxicación.

Ante la duda, es preferible acudir al veterinario.

Urgencias más frecuentes en perros: primeros auxilios, paso a paso

  1. Heridas y hemorragias en perros: cómo actuar y cuándo correr a urgencias

    Las hemorragias externas es una urgencia veterinaria grave que puede provocar una pérdida rápida y significativa de sangre, lo que compromete la oxigenación de los tejidos y puede desencadenar un shock hipovolémico, una situación potencialmente mortal. En perros, incluso una hemorragia que aparentemente parece “moderada” puede tener consecuencias graves en poco tiempo, especialmente en cachorros, perros de pequeño tamaño, pacientes seniors o con enfermedades previas.

    Las heridas pueden afectar solo a la piel o profundizar hacia músculos, vasos sanguíneos, nervios u órganos internos. Además, algunas lesiones externas pequeñas pueden ocultar daños profundos, como ocurre con mordeduras, heridas punzantes o traumatismos por atropello.

    Por este motivo, toda hemorragia activa debe considerarse una urgencia, requerir una actuación inmediata para controlar el sangrado y un traslado rápido a un hospital veterinario, donde se pueda valorar la magnitud real de la lesión, controlar el dolor, prevenir infecciones y, si es necesario, instaurar tratamiento de soporte como fluidoterapia o cirugía.

    Controlar el sangrado en los primeros minutos puede marcar la diferencia, pero nunca sustituye la evaluación veterinaria, incluso cuando la hemorragia parece haber cesado.

    Signos de alarma

    • Sangrado continuo que no cesa.
    • Sangre que sale a borbotones o de forma pulsátil.
    • Debilidad, decaimiento o palidez de encías.
    • Heridas profundas o extensas.

    Qué hacer

    • Aplica presión directa y firme con gasas limpias o una tela.
    • Mantén la presión de forma continua durante al menos 5–10 minutos sin levantar.
    • Coloca un vendaje compresivo si el sangrado continúa.
    • Mantén al perro tranquilo y evita que camine o se mueva innecesariamente.
    • Traslada al hospital veterinario lo antes posible.

    Qué no hacer

    • No retires coágulos ya formados.
    • No limpies con alcohol, agua oxigenada ni yodo concentrado.
    • No apliques cremas, polvos cicatrizantes ni antibióticos sin indicación veterinaria.
    • No realices torniquetes sin formación previa.

    2. Traumatismos y accidentes: qué hacer antes de llegar al veterinario

      Los traumatismos son una de las causas más frecuentes de urgencias veterinarias y pueden provocar lesiones internas graves, incluso cuando externamente el perro parece estable o presenta pocas alteraciones visibles. Atropellos, caídas desde altura, golpes fuertes o aplastamientos pueden afectar órganos vitales como pulmones, hígado, bazo o cerebro, sin que existan heridas externas evidentes en los primeros momentos.

      En estos casos, el organismo puede compensar inicialmente la lesión, dando una falsa sensación de estabilidad. Sin embargo, hemorragias internas, contusiones pulmonares o lesiones neurológicas pueden evolucionar de forma progresiva y manifestarse horas después, con un deterioro brusco del estado general.

      Por este motivo, cualquier traumatismo importante debe considerarse una urgencia veterinaria, incluso si el perro camina, responde o parece encontrarse relativamente bien. Una valoración temprana en un hospital veterinario permite detectar lesiones ocultas, iniciar tratamiento de soporte, controlar el dolor y reducir el riesgo de complicaciones graves.

      Signos de alarma

      • Atropello, caída desde altura o golpe fuerte.
      • Dolor intenso o vocalizaciones.
      • Cojera marcada o imposibilidad para levantarse.
      • Respiración dificultosa.
      • Decaimiento progresivo.

      Qué hacer

      • No muevas al perro innecesariamente.
      • Mantén alineada, la cabeza, el cuello y la columna.
      • Evita que camine por su cuenta.
      • Transporta al perro sobre una superficie firme, manta rígida o tabla.
      • Acude de inmediato al hospital veterinario.

      Amplia información en nuestro blog “¿Han atropellado a tu perro? Que debes hacer

      Qué no hacer

      • No intentes recolocar extremidades.
      • No permitas que camine “para ver si puede”.
      • No retrasar la visita al veterinario aunque parezca estable.

      3. Golpe de calor en perros: actuación inmediata y errores a evitar

        El golpe de calor es una urgencia veterinaria grave que requiere atención veterinaria inmediata. Se produce cuando el organismo del perro no es capaz de regular su temperatura corporal, provocando una hipertermia severa. Este aumento excesivo de la temperatura puede desencadenar un fallo multiorgánico, afectando de forma rápida y progresiva a órganos vitales como el cerebro, los riñones, el hígado, el corazón y el sistema digestivo.

        A diferencia de otras urgencias, el golpe de calor puede evolucionar muy rápidamente, incluso en pocos minutos, y sus efectos pueden continuar, aunque el perro aparente mejorar tras el enfriamiento inicial. El daño celular, las alteraciones de la coagulación y la inflamación sistémica pueden persistir horas después del episodio, lo que explica por qué muchos pacientes empeoran de forma diferida si no reciben atención veterinaria.

        Por este motivo, el golpe de calor debe considerarse siempre una emergencia vital, que requiere actuar de inmediato para iniciar un enfriamiento controlado y, sin excepción, un traslado urgente al hospital veterinario para monitorización, tratamiento de soporte y control de posibles complicaciones.

        Signos de alarma

        • Jadeo intenso y persistente.
        • Debilidad, incoordinación o colapso.
        • Vómitos o diarrea.
        • Mucosas muy rojas o pálidas.
        • Desorientación o alteración de la consciencia.

        Qué hacer

        • Traslada al perro a un lugar fresco y ventilado.
        • Moja progresivamente con agua fresca, no helada.
        • Prioriza abdomen, tórax, ingles y axilas.
        • Detén el enfriamiento si empieza a temblar.
        • Traslada de inmediato al hospital veterinario, aunque parezca mejorar.

        Amplia información en nuestro blog “Golpe de calor en perros: síntomas y tratamiento

        Qué no hacer

        • No utilices hielo ni agua helada directamente.
        • No cubras al perro con toallas mojadas.
        • No esperes a ver si se recupera solo.

        4. Convulsiones en perros: qué hacer durante y después del episodio

          Las convulsiones se producen por una actividad eléctrica anormal en el cerebro y pueden tener múltiples causas, desde alteraciones metabólicas hasta intoxicaciones, traumatismos o enfermedades neurológicas. Aunque algunos episodios aislados pueden resolverse de forma espontánea, las convulsiones prolongadas o repetidas constituyen una urgencia veterinaria, ya que pueden provocar daño cerebral en el perro, alteraciones de la temperatura corporal y un deterioro rápido del estado general.

          Cuando una convulsión se alarga más de unos minutos o se repite sin que el perro recupere la normalidad entre episodios, el organismo entra en una situación de alto estrés fisiológico. La falta de oxigenación adecuada, el aumento de la temperatura y el consumo excesivo de energía pueden desencadenar complicaciones graves si no se actúa con rapidez.

          Por este motivo, las convulsiones deben abordarse siempre con precaución, priorizando la seguridad del perro y de la persona que lo acompaña, y requieren valoración veterinaria urgente, especialmente si duran más de 3–5 minutos, aparecen en serie o es la primera vez que el perro convulsiona.

          Signos de alarma

          • Movimientos involuntarios.
          • Rigidez corporal.
          • Pérdida de conciencia.
          • Salivación excesiva.
          • Se orina y defeca encima.
          • Episodios que duran más de 3–5 minutos o se repiten.

          Qué hacer

          • Retira objetos cercanos para evitar golpes.
          • Mide la duración del episodio.
          • Mantén un ambiente tranquilo y oscuro tras la convulsión.
          • Acude a urgencias si dura más de 3–5 minutos o se repite.

          Qué no hacer

          • No introduzcas objetos en la boca.
          • No intentes sujetar la lengua.
          • No intentes frenar los movimientos.

          5. Intoxicación en perros: cómo actuar y qué no hacer nunca

            Las intoxicaciones en perros pueden evolucionar de forma rápida e imprevisible, dependiendo de la sustancia implicada, la cantidad ingerida, la vía de exposición y el estado de salud del animal. Muchos tóxicos afectan al sistema nervioso, al aparato digestivo, al hígado, a los riñones o a la coagulación, y pueden provocar un deterioro grave en poco tiempo si no se actúa correctamente.

            Una de las principales dificultades en las intoxicaciones es que maniobras inadecuadas, como provocar el vómito sin indicación veterinaria o administrar productos caseros, pueden agravar el daño, especialmente si el tóxico es corrosivo, espumoso o neurotóxico. Además, algunos signos pueden aparecer de forma retardada, dando una falsa sensación de seguridad inicial.

            Por este motivo, cualquier sospecha de intoxicación debe considerarse una urgencia veterinaria, que requiere evitar manipulaciones innecesarias y un traslado inmediato al hospital veterinario para identificar la sustancia, valorar el riesgo real y aplicar el tratamiento adecuado lo antes posible.

            Signos de alarma

            • Vómitos o diarrea.
            • Hipersalivación.
            • Temblores o convulsiones.
            • Decaimiento o colapso.
            • Sospecha de ingestión de sustancias tóxicas.

            Qué hacer

            • Retira la sustancia si está en piel o pelo.
            • Conserva el envase, etiqueta o información del producto.
            • Traslada inmediatamente al veterinario.

            Amplia información en nuestros blogs:

            Qué no hacer

            • No provoques el vómito sin indicación veterinaria.
            • No administres medicación humana.
            • No esperes a que “se le pase”.

            6. Atragantamiento y cuerpos extraños: señales y actuación segura

              Los atragantamientos y la obstrucción de la vía aérea son situaciones especialmente críticas, ya que pueden comprometer la respiración y la oxigenación del organismo en cuestión de minutos. Los cuerpos extraños pueden alojarse en la boca, la faringe, la tráquea o el esófago, provocando desde tos intensa hasta una dificultad respiratoria grave o incluso una parada respiratoria.

              En algunos casos, el perro puede seguir respirando parcialmente, lo que genera una falsa sensación de estabilidad. Sin embargo, el cuerpo extraño puede desplazarse, aumentar la obstrucción o provocar inflamación progresiva de las vías respiratorias, empeorando rápidamente el cuadro.

              Por este motivo, cualquier sospecha de atragantamiento debe considerarse una urgencia veterinaria, en la que es fundamental mantener la calma, evitar maniobras improvisadas que puedan empeorar la obstrucción y trasladar al perro de forma inmediata a un hospital veterinario, donde se puedan aplicar técnicas seguras para resolver la situación y proteger la vía aérea.

              Signos de alarma

              • Tos intensa o arcadas.
              • Dificultad para respirar.
              • Cianosis (lengua o encías azuladas).
              • Agitación extrema.

              Qué hacer

              • Si el perro tose o respira, no intervengas de forma brusca.
              • Mantén la calma y traslada a él al hospital veterinario más cercano.
              • Intenta maniobras solo si tienes formación específica.

              Qué no hacer

              • No introduzcas los dedos a ciegas en la boca.
              • No pierdas tiempo si la respiración está comprometida.

              7. Shock en perros: signos de alarma y qué hacer

                El shock es una emergencia vital que se produce cuando el organismo no es capaz de mantener una perfusión adecuada de los tejidos, lo que implica que el oxígeno y los nutrientes no llegan correctamente a los órganos. En perros, el shock aparece con frecuencia como consecuencia de traumatismos graves, hemorragias importantes, intoxicaciones, infecciones severas o dolor intenso, y puede evolucionar rápidamente si no se actúa.

                Durante el shock, el cuerpo activa mecanismos de compensación que pueden mantener una aparente estabilidad inicial. Sin embargo, esta fase puede ser breve y dar paso a un deterioro brusco, con fallo de órganos vitales como el corazón, los pulmones, los riñones o el cerebro. Por este motivo, los signos pueden ser inicialmente sutiles y pasar desapercibidos si no se conocen.

                El shock no puede tratarse en casa y requiere atención veterinaria inmediata, con monitorización, fluidoterapia, control del dolor y tratamiento de la causa subyacente. Reconocerlo a tiempo y trasladar al perro con rapidez a un hospital veterinario es fundamental para mejorar el pronóstico.

                Signos de alarma

                • Debilidad extrema.
                • Encías pálidas o blanquecinas.
                • Pulso débil o acelerado.
                • Extremidades frías.
                • Respiración rápida.

                Qué hacer

                • Mantén al perro tumbado y tranquilo.
                • Abriga suavemente sin sobrecalentar.
                • Traslada de inmediato al hospital veterinario.

                Qué no hacer

                • No administres líquidos ni comida.
                • No intentes tratarlo en casa.

                8. Quemaduras en perros: primeros auxilios y cuándo ir al veterinario

                  Las quemaduras en perros pueden estar causadas por calor, sustancias químicas, electricidad o contacto con superficies muy calientes, y tienen la particularidad de que pueden profundizar y empeorar con el paso de las horas, incluso cuando inicialmente parecen leves. El daño térmico o químico continúa actuando sobre los tejidos después del contacto inicial, lo que explica por qué algunas lesiones aumentan de tamaño, dolor e inflamación con el tiempo.

                  Además del daño cutáneo, las quemaduras provocan dolor intenso, alteraciones en la circulación local y un mayor riesgo de infección. En casos extensos o profundos, pueden desencadenar desequilibrios sistémicos importantes, como pérdida de líquidos, inflamación generalizada o shock, especialmente en perros de pequeño tamaño o pacientes debilitados.

                  Por este motivo, cualquier quemadura debe considerarse una urgencia veterinaria, que requiere una actuación inicial cuidadosa para limitar el daño y un traslado rápido al hospital veterinario, donde se pueda valorar la profundidad real de la lesión, controlar el dolor y aplicar el tratamiento adecuado para favorecer la cicatrización y prevenir complicaciones.

                  Signos de alarma

                  • Piel enrojecida, ampollas o zonas negras.
                  • Dolor intenso.
                  • Lesiones por calor, productos químicos o electricidad.

                  Qué hacer

                  • Retira la fuente de calor si es seguro.
                  • Enfría con agua fresca durante varios minutos.
                  • Cubre con gasa limpia.
                  • Acude al veterinario.

                  Qué no hacer

                  • No revientes ampollas.
                  • No apliques cremas, aceites ni remedios caseros.

                  9. Mordeduras entre perros: qué hacer y por qué siempre debe revisarlo un veterinario

                    Las mordeduras entre perros pueden parecer lesiones menores cuando el orificio en la piel es pequeño, pero con frecuencia provocan daños profundos en tejidos subyacentes como músculos, tendones y espacios subcutáneos. La presión de la mordida introduce bacterias de la boca del otro animal en profundidad, creando un entorno favorable para el desarrollo de infecciones graves, abscesos y necrosis tisular.

                    Además, el cierre rápido de la piel puede dar una falsa sensación de curación, mientras la infección progresa internamente. En algunos casos, las mordeduras pueden afectar estructuras importantes como vasos sanguíneos o nervios, y el deterioro puede aparecer horas o días después del incidente.

                    Por este motivo, toda mordedura debe considerarse una urgencia veterinaria, incluso cuando el sangrado es mínimo. Una valoración temprana permite limpiar y tratar correctamente la herida, controlar el dolor, prevenir infecciones y reducir el riesgo de complicaciones a medio y largo plazo.

                    Signos de alarma

                    • Heridas punzantes.
                    • Sangrado.
                    • Dolor localizado.
                    • Inflamación progresiva.

                    Qué hacer

                    • Aplica presión si hay sangrado.
                    • Mantén la herida limpia de forma superficial.
                    • Acude siempre al veterinario.

                    Qué no hacer

                    • No cierres la herida.
                    • No la limpies en profundidad sin indicación veterinaria.

                    Amplia información en nuestro blog “Mordedura de perro: qué hacer paso a paso (guía médica, legal y emocional)”.

                    10. Picaduras y alergias en perros: cuándo es urgencia y cómo actuar

                      Las picaduras de insectos y las reacciones alérgicas pueden variar desde una inflamación local leve hasta una respuesta sistémica grave. En algunos perros, especialmente aquellos con antecedentes de hipersensibilidad, la reacción puede evolucionar de forma rápida e imprevisible, comprometiendo la respiración, la circulación o el estado general en poco tiempo.

                      Las reacciones alérgicas intensas pueden provocar hinchazón facial o del hocico, dificultad respiratoria, urticaria generalizada, debilidad o colapso. Estos signos indican una respuesta del sistema inmunitario que requiere atención veterinaria inmediata, ya que puede progresar a un shock anafiláctico si no se actúa con rapidez.

                      Por este motivo, cualquier reacción alérgica que vaya más allá de una inflamación local leve debe considerarse una urgencia veterinaria, evitando la administración de medicación humana y priorizando un traslado rápido al hospital veterinario, donde se pueda valorar la gravedad real y aplicar el tratamiento adecuado.

                      Signos de alarma

                      • Hinchazón facial o del hocico.
                      • Dificultad respiratoria.
                      • Urticaria generalizada.
                      • Debilidad o colapso.

                      Qué hacer

                      • Mantén al perro tranquilo.
                      • Retira el aguijón si es visible sin presionar.
                      • Acude de urgencia al veterinario.

                      Qué no hacer

                      • No administres antihistamínicos humanos.
                      • No esperes si aparecen signos respiratorios.

                      Primeros auxilios caninos: qué NO hacer nunca

                      • Administrar medicación humana.
                      • Aplicar hielo directamente sobre la piel.
                      • Dar comida o agua a un perro inconsciente.
                      • Manipular fracturas intentando recolocarlas.
                      • Forzar maniobras o sujeciones cuando el perro está muy alterado.
                      • Provocar el vómito sin indicación veterinaria.
                      • Limpiar heridas profundas de forma agresiva o cerrarlas en casa.
                      • Retrasar la visita al veterinario porque “parece que mejora”.

                      Kit de urgencias para perros: qué tener preparado en casa

                      Ante una urgencia, los primeros minutos suelen vivirse con nervios y prisas. Tener material básico preparado con antelación permite actuar con mayor calma, evitar improvisaciones y centrarse en lo realmente importante: estabilizar al perro y llegar cuanto antes al hospital veterinario.

                      Este pequeño kit no sustituye la atención profesional ni pretende resolver una urgencia en casa, pero puede ser de gran ayuda para controlar un sangrado, proteger al perro durante el traslado o valorar parámetros básicos mientras se busca ayuda veterinaria.

                      • Gasas limpias.
                      • Venda.
                      • Manta o toalla.
                      • Termómetro digital.
                      • Guantes.
                      • Suero fisiológico.
                      • Teléfono de un hospital veterinario accesible.

                      Material complementario recomendado para urgencias

                      Para control de heridas y sangrado

                      • Suero fisiológico monodosis para limpiar de forma superficial.
                      • Tijeras de punta roma para cortar pelo o vendas.
                      • Esparadrapo hipoalergénico.

                      Para transporte y seguridad

                      • Bozal ajustable (solo si el perro se muestra reactivo, está consciente y respira bien).
                      • Otra manta rígida o tablero ligero para usar como camilla improvisada.
                      • Linterna o luz frontal, útil en salidas nocturnas.

                      Para valoración básica

                      • Reloj o cronómetro (para medir duración de convulsiones o respiraciones).
                      • Libreta pequeña o notas en el móvil para anotar tiempos y síntomas.

                      Qué NO incluir en un kit de primeros auxilios veterinarios

                      Es tan importante saber qué no guardar como qué incluir:

                      • Medicación humana.
                      • Antiinflamatorios, analgésicos o antibióticos.
                      • Antihistamínicos sin prescripción veterinaria.
                      • Productos “naturales” o remedios caseros.
                      • Alcohol, agua oxigenada o yodo concentrado.

                      El uso inadecuado de medicación es una causa frecuente de empeoramiento en urgencias veterinarias.

                      Primeros auxilios y bienestar emocional del perro: cómo reducir el estrés

                      El estrés agrava el dolor, la respiración y la respuesta cardiovascular.

                      Por ello:

                      • Minimiza la manipulación.
                      • Reduce ruidos y estímulos.
                      • Habla con voz calmada.
                      • Prioriza un traslado rápido y tranquilo.

                      Urgencias en Balmesvet: cómo las abordamos y qué puedes esperar

                      En Balmesvet combinamos rapidez diagnóstica, excelencia médica y cuidado emocional con:

                      UCI veterinaria tras los primeros auxilios: por qué puede ser clave

                      Los primeros auxilios solo estabilizan de forma temporal. Muchas urgencias requieren monitorización, oxigenoterapia, fluidoterapia y control del dolor.

                      Más información en nuestro blog “Prepárate para lo inesperado: la uci veterinaria”.


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                      La información contenida en este artículo tiene un carácter orientativo y educativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento veterinario profesional. Ante cualquier urgencia o duda, acude a un centro veterinario lo antes posible.


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